mejoras innecesarias

Viví desde los 6 hasta los 17 años en Barrancabermeja, Santander. Ahora voy en vacaciones con dos prioridades en mente: visitar a mis papás y comer pandebono del club. Allá hacían el mejor pandebono del mundo, de eso estoy segura. La textura y la densidad molecular daban ganas de llorar de la felicidad.

Este año fui en Julio y muy emocionada compré una bolsa de pandebono. Cuando le pegué un mordisco a esa vaina pasó algo terrible: tenía bocadillo por dentro. Lo importante acá es que algunas cosas tienen una esencia, un orden, una forma de ser que no debería ser alterada. El bocadillo es rico pero ¿por qué putas tenían que metérselo a la fuerza a mi pandebono?¿ah? Quiero una explicación. Si lo que querían era mejorarlo, pimpearlo de alguna forma, perdieron una cliente fiel. Sencillo era mejor.

Soy de la clase de personas que prefieren el pandebono sin relleno de bocadillo, las películas sin lanzamientos en 3D, el cine sin tener que hacer reservas, el chapstick sin sabor, el desodorante sin olor, los carros sin mini pantallas de televisión, los celulares sin forros de colores, la pizza sin piña, la pizza sin maduro (¿?) y las llamadas a celular sin oír reguetones o vallenatos mientras uno espera.

Advertisements

3 thoughts on “mejoras innecesarias

  1. Les faltó a los del Club advertir que habían realizado esta mejora innesesaria. Bien dice el dicho popular que si algo está funcionando bien, no lo cambies. Debieron sacar la versión rellena como un producto más y no como una mejora al tradicional que tanto éxito les había conferido.
    Lo de las películas en 3D y las reservas muy de acuerdo. Los backtone son una cosa para morirse. Saludos.

  2. He de decir que soy un fan del pandebono, pero fresquito, así que uno se quema la lengua cuando sale del horno y se alivia con coca cola fría.

    Una vez en un paseo por el eje cafetero (ahora llamado triángulo del café, por esas cosas del merdaceo) conocí el que viene con bocadillo por dentro, y la verdad me pareció fabuloso, además porque lo hacen pequeñito y uno se come muchos.

    Para gustos los colores, por eso entre gustos, hay disgustos.

  3. Aunque no soy amante del pandebono, estoy muy de acuerdo con lo que dices. Creo que ya es fetiche de la gente querer recargar una cosa pensando que así venderán más. Mis familiares y otra gente se altera cuando digo: odio la ropa del comercio. Pero tengo mis razones: ¿Qué necesidad tiene el empresario en adornar un jean con lentejuelas, escarcha y taches? Lo mismo con la mayoría de las blusas. Si quitaran todos esos colgandejos extravagantes a la ropa ambas partes ganarían: El que confecciona ahorraría plata y la clientela luciría más decente, menos estrafalaria.
    Hace poco acabé de ver un nuevo producto -no recuerdo la marca-; el vaso de kumis, ya no con hojuelas de cereal, sino con gomitas y masmelos…No sé si esté siendo algo exagerada pero qué mierda de combinación; luego los padres se preguntan por qué el niño tiene un carnaval en el estómago o está muy rellenito.

    Un placer leerte,

    Jess Vilardi

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s