15 personajes que cambiaron la TV

Esto lo escribí para la edición de julio de 2013 de la revista Don Juan. Aunque aquí se encuentran varios de mis favoritos, esta lista de 15 personajes masculinos que cambiaron la televisión no la construí sola (si hubiera sido así, algunos de estos 15 no estarían y en su lugar habría otros); tuve la ayuda de mucha gente en twitter y de quienes me encargaron el artículo en Don Juan. 

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(estas ilustraciones Walter White y Omar Little las hizo Mike Mitchell, entren y miren las vainas increíbles que ha hecho)

La televisión ha vivido una edad de oro durante los últimos 10 años en la que guiones fuertes, producciones de alta calidad y una lista de buenos actores se han combinado para producir series a las que nos volvemos adictos con facilidad. Lo más probable es que en esta lista falten personajes (Michael Scott, Ron Swanson, Hank Moody, Larry David, Jack Bauer, Daryl Dixon, ‘Nucky’ Thompson, entre otros), pero el magnetismo de estos 15, su influencia en la cultura popular y la manera radical en la que cambiaron la vida de los actores que los personifican son innegables.

Tony Soprano (The Sopranos)
Antes de él, en televisión los protagonistas siempre eran tipos buenos o tipos con defectos que al final se redimían. Con Tony Soprano la cosa era diferente; él era un violento mafioso de New Jersey y un malgeniado padre de familia que sufría de ataques de pánico. ¿Por qué, entonces, los televidentes le tenían cariño y lo apoyaban a pesar de que tenía todas las características de un villano tradicional? Porque James Gandolfini hizo que fuera fácil ver el mundo a través de los ojos de Tony. Sí, puede ser que le disparara a uno que otro cráneo de vez en cuando pero también alimentaba a los patos que visitaban su piscina; tal vez disfrutaba mucho al apretar el gatillo pero también era feliz cuando hacía barbacoas en su casa. Gandolfini, quien murió el pasado 19 de junio de un ataque al corazón, tomó un papel que habría podido ser una caricatura de un mafioso y le dio profundidad psicológica. El guión de la serie es en parte responsable de la complejidad de Tony (una persona que es capaz de asesinar a un ex gangster que se había convertido en informante del FBI mientras está de paseo con su hija viendo posibles universidades); pero fue Gandolfini quien supo transmitir la melancolía y vulnerabilidad del personaje. Según David Chase, creador de la serie, la clave de la actuación de Gandolfini estaba en “sus tristes ojos”. La capacidad de hacer sentir cercano y relacionable a un anti héroe como Tony Soprano, hizo a Gandolfini merecedor de 3 premios Emmy y un Golden Globe. Él fue un mafioso italiano que rompió todos los estereotipos y sin él más de la mitad de los personajes de esta lista no existirían.

Walter White (Breaking Bad)
Un profesor de química de colegio en New Mexico que, después de ser diagnosticado con cáncer de pulmón, decide empezar a fabricar y vender metanfetamina es el protagonista de esta aclamada serie creada por Vince Gilligan, quien antes había sido productor y escritor de The X-Files. Los productores de la serie consideraron a John Cusack y Mathew Broderick para el papel pero Gilligan tenía en mente a Bryan Cranston, un actor que hasta ese entonces era reconocido por la comedia Malcolm in the middle, y tuvo la razón en escogerlo. A lo largo de cinco temporadas, Cranston ha personificado la transformación de Walter White magistralmente y ha ganado tres premios Emmy por ello. En la primera temporada sus actos se justificaban en que iba a morir y quería dejarle dinero a su familia pero a medida que ha avanzado la serie, Walter se ha convertido en un verdadero villano que se dejó corromper por el poder y la codicia, un villano por el que cada vez es más difícil sentir empatía. La facilidad con la que decide asesinar a quienes le estorban, deshacerse de cuerpos usando ácido o manipular a Jesse Pinkman son señales de que cada vez hay menos cualidades redimibles en Walter (y no lo digo solo porque estoy perdidamente enamorada de Jesse y cada vez que llora pienso “maldito Walt”).  El 11 de agosto empezarán los últimos ocho capítulos de la quinta y última temporada de esta adictiva serie; en ellos descubriremos cuál será el destino que le espera a Walter White después de la serie de decisiones que ha venido tomando desde el primer capítulo.

Tyrion Lannister (Game of Thrones)
Peter Dinklage fue la primera opción de David Benioff y D.B. Weiss, creadores de la serie, e incluso de George R.R. Martin, escritor de los libros en los que está basada. Estaban en lo correcto al escogerlo porque es difícil pensar en alguien más que podría personificar al enano más famoso de Westeros. Dinklage, quien siempre se había negado a aceptar los típicos papeles que le ofrecen a los actores enanos en Hollywood, hasta ese entonces era reconocido por sus nominaciones en los premios Independent Spirit y Screen Actors Guild gracias a su papel en la película The Station Agent. Pero el de Game of Thrones es, hasta ahora, el papel de su vida. Tyrion es la estrella de la serie; subestimado y rechazado por muchos –incluyendo a su papá y su hermana–, usa su sentido del humor, astucia y agudo ingenio para obtener lo que quiere y enseñar lecciones de vida como: “No es fácil estar borracho todo el tiempo. Todo el mundo lo haría si fuera fácil”. Tyrion es un hombre racional y moderno en un mundo violento y en el que no se puede confiar en nadie pero eso no significa que sea inocente; cuando necesita ser despiadado y cruel, lo es. Por eso no creo que sea exagerado asumir que es el único personaje al que todos apoyamos. No creo ser la única que le grita al televisor “¡sííííí, gracias!” cada vez que Tyrion le pega cachetadas a Joffrey o que aplaude cuando insulta a alguien con elegancia, como cuando le dijo a Lord Janos Slynt “no estoy cuestionando su honor, Lord Janos, estoy negando su existencia”. Además de llevarse el premio de “Personaje favorito de todos”, Tyrion gana también el de “Personaje con el que querríamos salir de fiesta y tomar vino hasta quedar inconscientes”. Game of Thrones es una serie en la que ningún personaje está a salvo (mientras escribía esa oración derramé una lágrima por los Stark) pero Peter Dinklage –quien ya se ganó un Emmy y un Golden Globe por este papel– firmó contrato hasta la sexta temporada así que aunque no sepamos si eventualmente morirá (como suele ocurrir con todos los personajes favoritos en Game of Thrones) por ahora tendremos Tyrion para rato.

Don Draper (Mad Men)
Mad Men es el retrato de la ficticia agencia de publicidad Sterling Cooper en los años 60. En el centro de este universo está Don Draper, un hombre mujeriego, que no es amable con todo el mundo, que le robó la identidad a alguien y que probablemente tiene un serio problema con el alcohol pero que seduce a los televidentes. Los hombres quieren ser Don y las mujeres queremos tenerlo a nuestro lado. Su encanto y magnetismo no son solo porque tenga una perfecta y cuadrada quijada ni porque sus ojos sean penetrantes ni porque vista los trajes como nadie más ni porque tenga siempre el pelo perfecto. Bueno, está bien, un poco sí. Pero no es solo eso; es porque además de ser increíblemente atractivo físicamente, Don es encantador y ha logrado escalar en el mundo con sus manipuladoras mentiras. Gracias a Mad Men, Jon Hamm pasó de ser un extra desconocido en series como Gilmore Girls o Ally McBeal a una estrella de Hollywood; incluso, gracias a la serie hizo su debut como director y ya ha dirigido dos capítulos. Así como su personaje, el actor despierta un interés desenfrenado por parte de sus fans y de los medios de comunicación; el lanzamiento este año de la colección Mad Men de Banana Republic prueba que qué se puso, cómo se peinó, a qué premier asistió e incluso la forma en la que se marca su paquete en los pantalones son temas que le interesan a mucha gente, empezando por mí.

Omar Little (The Wire)
The Wire, la críticamente aclamada serie creada por David Chase, pasa por muchas de las facetas de Baltimore: el mundo de los traficantes de drogas, el de los políticos, la policía, el sistema educativo, los muelles y los periódicos. Cada una de sus cinco temporadas nos presentó nuevos personajes y aunque ninguno de ellos era un protagonista, el que probablemente fue el más memorable y querido por los televidentes es Omar Little, interpretado por Michael K. Williams. Omar era un gangster gay que tenía una cicatriz gigante en la cara (una cicatriz real que le hicieron a Williams en su cumpleaños número 25) y que silbaba tranquilamente mientras robaba mercancía a los traficantes de drogas de Baltimore para luego repartirla entre los menos favorecidos; algo así como un Robin Hood de los barrios bajos. Pero no estoy diciendo que Omar fuera un inocente filántropo. Era un ladrón y un asesino violento pero se ganó el amor y el respeto de la audiencia porque era un hombre con un código: nunca robó ni asesinó a gente que no estuviera involucrada en el mundo del tráfico de drogas (o “the game”, como él le decía). En este retrato de la decadencia de la sociedad norteamericana, Omar era el único asesino y ladrón con ética. El hecho de que su motivación a lo largo de la serie nunca fue acumular riqueza ni ascender en el mundo criminal sino vengar el asesinato de su novio, hacía pensar que este era un gánster diferente a todos. Las hazañas de Omar, basadas en la vida de criminales como Shorty Boyd, Donnie Andrews, Ferdinand Harvin, Billy Outlaw y Anthony Hollie –ladrones armados que robaban a traficantes de drogas–, y su innoble destino final lo convirtieron en una leyenda en los barrios pobres de Baltimore. Incluso ahora cuando lo veo haciendo un papel diferente en Boardwalk Empire, no puedo evitar gritarle al televisor “Omar coming, yo”, como la gente que anunciaba que él iba caminando por las calles con su escopeta amarrada en los episodios de The Wire.

Gregory House (House M.D.)
Si la lección de Breaking Bad es que la gente cambia, la de House M.D. es que la gente no lo hace. Gregory House era un doctor misántropo, adicto al Vicodin, poco convencional en sus métodos y que le mentía todo el tiempo a sus pacientes para poder dar un diagnóstico correcto. Hugh Laurie logró darle al personaje un encanto y un sentido del humor que probablemente nadie más habría podido. Cuando los creadores de la serie estaban buscando a quien iba a interpretar a House, Laurie estaba en Namibia grabando la película The flight of the Phoenix y se grabó con una cámara de video en un baño porque era el único lugar con suficiente luz y usó una sombrilla como bastón. Este video impresionó tanto al director del primer capítulo y a los productores que al verlo supieron que habían encontrado al doctor que odia a sus pacientes. Años después, en una entrevista en Inside the actor’s studio, Laurie reveló que al principio pensó que el personaje principal de la serie era el Dr. James Wilson; él asumió que House era un personaje secundario debido a su personalidad y fue cuando recibió el guión del piloto que descubrió la verdad. Después de ocho temporadas, los fanáticos de House lo recordaremos siempre con cariño y nostalgia no solo por los momentos tristes (como cuando entró a rehabilitación o cuando descubrió lo que le pasó a Amber) sino por sus constantes chistes, insultos inteligentes, críticas a todo lo que lo rodeaba y por enseñarnos valiosas lecciones de vida como su famoso credo: “Everybody lies”.

Nicholas Brody (Homeland)
Se necesitan muy buenos guiones y una excelente actuación para que en la primera temporada de una serie nos enamoremos de un terrorista. Damian Lewis, quien ya ha ganado un premio Emmy y un Golden Goble por su actuación, se ganó nuestro corazón porque nos dejó conocer a Brody completamente antes de enterarnos de que él era el terrorista que Carrie (Claire Danes) estaba buscando. Cuando estaba preparándose para su papel, Damian Lewis vio muchos documentales sobre soldados en la guerra, leyó libros sobre estrés postraumático, estudió el islam y visitó la mezquita central de Londres. Para la audiencia, especialmente para la norteamericana, es a veces difícil digerir el hecho de entender y a veces simpatizar con un miembro de Al Qaeda. Lewis ha dicho en muchas entrevistas que Brody es un tipo que volvió a casa en un estado de inestabilidad mental causado por su relación con el hombre responsable tanto de su tortuosa captura como de su liberación final. Pero la verdad es que es fácil querer a Brody porque después de ver sus escenas de tortura y de caer en cuenta de que su relación con su captor/liberador es más o menos la que tiene alguien con un padre abusador, es probable que pensemos “pobre tipo, me dan ganas de abrazarlo por pesar así que le perdonaré cualquier cosa”.

Frank Underwood (House of Cards)
Netflix sabe que vemos series por internet y sabe, además, que cuando las vemos no somos capaces de parar después de un capítulo y tenemos que ver una temporada entera sin parar para después darnos cuenta de que han pasado dos días sin que salgamos de nuestras casas. Por eso tomaron una decisión muy inteligente y apostaron por House of cards, una serie producida por David Fincher, quien nunca antes había producido ni dirigido una serie de televisión. Si ustedes, así como yo, vieron la primera temporada en menos de una semana y olvidaron cosas importantes como interactuar con otros miembros de la sociedad, fue porque, además de bien escrita y dirigida, la serie tiene un protagonista difícil de olvidar. Kevin Spacey, consagrado actor de cine, es Frank Underwood, un miembro del partido demócrata que comienza, con la ayuda de la novata periodista Zoe Barnes, una carrera de venganza en la que va descabezando políticamente a todos aquellos a los que culpa de no haber sido escogido como Secretario de Estado. Mezquino, egoísta, manipulador e inescrupuloso, Frank es el mejor moviéndose en el mundo de la política y lo mejor de todo es que rompe la cuarta pared, mira directamente a la cámara y nos habla. Que nos explique sus planes sin remordimiento da un poco de miedo, pero al mismo tiempo queremos ser como él.

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(ilustraciones de Stanley Chow)

Dexter Morgan (Dexter)
Michael C. Hall personifica a alguien que es dulce con su esposa, que trata bien a sus hijos, que se lleva bien con sus compañeros de trabajo pero que tiene un pequeño defecto: es un asesino en serie. Algunas personas fuman, otras toman mucho o son infieles; Dexter Morgan asesina gente. Pero al menos tiene un código: solo mata a otros asesinos y así hace del mundo un lugar mejor. Sé que es esa no es suficiente justificación para su comportamiento y que realmente Dexter mata –más que por hacerle un favor al mundo- porque le gusta pero es imposible no sentir simpatía por él porque, aunque sabe que lo que hace está mal, lucha todos los días para ser un hombre mejor. En 2005, Michael C. Hall acababa de terminar de trabajar en Six Feet Under, una serie sobre una familia dueña de una funeraria, cuando recibió el guión de Dexter. El actor cuenta que su primera reacción fue “¿otra vez rodeado de muertos por un número indeterminado de años?”, pero que cuando leyó el guión y descubrió que Dexter era un personaje único tuvo que aceptar el papel o no se lo habría perdonado a sí mismo. Ahora que empezó la octava y última temporada de la serie, Dexter sigue recibiendo no solo buenas críticas sino también opiniones negativas, como que “celebra” a los asesinos en serie. Cuando le han preguntado por ese tipo de opiniones, Michael C. Hall ha respondido que él nunca vio la serie como una exaltación a los asesinos en serie y que no cree que alguien vea a su personaje y piense “uy sí, este es el tipo de estrés que quiero en mi vida”.

Jerry Seinfeld (Seinfeld)
El protagonista de la que, según muchas personas, es la mejor sitcom de la historia de la televisión es alguien que nos agrada aunque no sea la mejor persona del mundo. La razón por la que nos cae bien Jerry y querríamos ser sus amigos es porque, así como Elaine y George, vemos muchos de nuestros comportamientos en él. Durante nueve temporadas, encontramos en Seinfeld la aprobación que necesitábamos; Jerry no solo era mentiroso e hipócrita, sino que además celebraba esos aspectos de su personalidad y los convertía en algo de lo que nos podíamos reír. Egoísta (como cuando decidió no defender a su novia porque prefería seguir comiendo las sopas del Soup Nazi), indiferente ante los problemas de los demás (razón por la cual nunca le ayudó a Elaine con sus bolsas del mercado) y neurótico (tanto como para terminarle a una mujer porque se comía las arvejas de una o porque tenía manos de hombre o porque le terminaba las oraciones o porque lo callaba mientras veían televisión o porque tenía una risa fea o, en fin) , Jerry tenía la vida que muchos querríamos tener. Era un comediante exitoso, cada semana salía con una mujer diferente, casi nunca tenía problemas, desayunaba cereal todos los días y todo le salía como quería o aún mejor. La gente siempre dice que si no eres bueno no te pasarán cosas buenas pero Jerry probaba que eso no es verdad. Actualmente y después del éxito de la serie, Jerry Seinfeld, además de ganar plata solo por ser Jerry Seinfeld, tiene un programa de entrevistas transmitido por internet llamado Comedians in cars getting coffee.

Barney Stinson (How I met your mother)
¿Cómo podría alguien odiarlo? How I met your mother es una serie que sigue las vidas de un grupo de amigos (dos hombres y tres mujeres) en Manhattan. Aunque todos son graciosos de alguna manera, Barney es el Tyrion Lannister de la serie, el personaje que no le desagrada a nadie y que hace reír a todos los televidentes. Es un narcisista que ama dos cosas: usar trajes y conquistar mujeres con planes elaborados, como ir al aeropuerto con maletas vacías y hacerse pasar por un empresario que acaba de llegar de Japón. Por algo una de sus frases célebres es “una mentira es una gran historia que alguien arruinó con la verdad”. Dicho de esa forma, Barney suena como un personaje detestable pero Neil Patrick Harris es tan encantador y gracioso interpretándolo que lo único que queremos es que todo le salga bien para poder ver en el siguiente capítulo qué comentarios le dirá a sus mejores amigos y qué estrategia elaborada usará para levantarse a una nueva vieja.

Eric Northman (True Blood)
True Blood es una serie en la que científicos japoneses inventan sangre sintética que le permite a los vampiros “salir del ataúd” y revelarse ante los humanos como criaturas no amenazadoras y que no necesitan de sangre real para sobrevivir. El personaje de Alexander Skarsgard en la exitosa serie de HBO atrae e hipnotiza a los televidentes porque es un vampiro encantador y enigmático (y también porque es absurdamente lindo). Legiones de fanáticos querrían ir a su bar para estar cerca de él porque es tan irremediablemente cool que en la segunda temporada, después de atacar cruelmente a alguien le pregunta con calma a Lafayette “¿me cayó sangre en el pelo?”. Es traicionero y cruel pero también puede ser leal y protector con aquellos que le importan y esa dualidad es la que atrae tanto a sus legiones de apasionados fans. Cuando le preguntan por toda la atención que recibe debido a True Blood, Skarsgard responde que probablemente si hubiera sido así de famoso cuando era un adolescente se habría sentido inseguro y paranoico, pero que ahora sabe que cuando los fanáticos se le acercan es porque disfrutan lo que él hace. Misterioso, gracioso y peligroso, Eric Northman es sin duda el vampiro más sexy de la televisión.

Rick Grimes (The Walking Dead)
El británico Andrew Lincoln encarna al sureño Rick Grimes, protagonista de la serie basada en el popular cómic que cuenta la historia de algunos sobrevivientes del apocalipsis zombie. Robert Kirkman, creador del cómic, dijo que Andrew Lincoln era todo un descubrimiento y que después de verlo con su uniforme metido en el papel era fascinante ver caminando y respirando a un personaje que él había escrito mes tras mes. Si nos remontamos a la primera temporada, este sheriff era un héroe bueno ejemplar; ahora, si nos paramos después de una muy buena tercera temporada, muchas cosas han cambiado para Rick Grimes. Además de matar hordas de zombies y de tener la responsabilidad de ser el líder de un grupo de gente dispar, Rick tuvo que (SPOILERS) asesinar a su mejor amigo y lidiar con la muerte de su esposa embarazada. Después de esos dos eventos, Rick dejó de ser el mismo y no solo porque por fin botó ese desesperante sombrero y decidió dejarse crecer una barba descuidada con la que, a mi parecer, se ve increíble. Rick cambió por dentro: su salud mental se vio comprometida y quien era antes el líder racional, sensible y bondadoso de las dos primeras temporadas, se ha ido convirtiendo en un comandante para quien el bien y el mal son conceptos cada vez más difíciles de diferenciar.

Charlie Harper (Two and a half men)
Charlie Harper, así como Charlie Sheen –el actor que lo interpretaba–, vivía en una casa grande y ostentosa cerca a la playa, tenía un carro deportivo envidiable, se acostaba cada día (o cada semana, cuando le iba mal) con una mujer distinta, tenía un trabajo fácil y divertido que no requería de mucho esfuerzo y aunque a veces se metía en problemas por su evidente alcoholismo, al final todo resultaba saliendo como él quería. Los dos Charlies tienen características que teóricamente los hacen detestables: son mentirosos, egoístas, mujeriegos e irresponsables; pero en últimas todos les teníamos cariño porque nos entretenían a pesar de sus defectos. Charlie Sheen logró hacer de sí mismo un personaje memorable en una de las series más exitosas de la última década y nada (como el hecho de que renunció a la serie después de mandar a la mierda a su jefe) ni nadie (alguien que es al menos cinco veces más guapo que él como Ashton Kutcher) podrán reemplazarlo.

Vincent Chase (Entourage)
Los productores Stephen Levinson y Doug Ellin sabían que tenían una serie exitosa en las manos cuando oyeron las anécdotas que Mark Wahlberg tenía sobre el grupo de amigos que lo acompañaron desde que vivía en Boston, hasta su carrera como modelo de ropa interior y finalmente en su vida como actor. Entourage, basada vagamente en las historias de Wahlberg, contaba las aventuras de un actor y de su séquito de mejores amigos en Los Ángeles. En el centro de todo estaba Vince, interpretado por Adrian Grenier, quien estuvo casi siempre alejado de los escándalos a pesar de ser una celebridad famosa (al menos hasta la séptima temporada, en la que se obsesionó con Sasha Grey y con la cocaína). En la mayoría de sus ocho temporadas, Vince supo evitar escándalos con ex novias locas que quisieran revelar todos sus secretos, no tuvo hijos ilegítimos que lo habrían dejado mal parado en los periódicos, no se unió a ningún culto de esos que se vuelven tan populares gracias a gente como Tom Cruise, no tuvo cirugías plásticas desafortunadas. Vince realmente era alguien afortunado; alguien que vivía en un mundo en el que podía era despedido de la película Smokejumpers para después de unos minutos ser contratado por Martin Scorsese para su remake de The Great Gatsby.

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