Un buen villano

Ilustración: Carolina Urueta

(Escribí esto hace tres semanas con la intención de publicarlo como columna en El Tiempo pero al final no lo subimos porque parece más una reseña que una columna de opinión. Este es el lugar perfecto para publicarla)

No pensé que iba a decir esto pero Daredevil es buena. Las 13 horas de la primera temporada fueron tomadas con calma para construir bien a los personajes, las secuencias de acción son geniales, Charlie Cox hace un muy buen Matt Murdock y la serie es mil veces mejor que la película de 2003 protagonizada por Ben Affleck. Entonces sí, Daredevil es buena, promete y quiero saber ya qué pasará en la segunda temporada. Pero que sea buena no significa que sea una serie perfecta. Hay cosas buenas y cosas que no me mataron pero lo único realmente excelente en una serie muy buena como esta es el villano. El papel de Wilson Fisk que interpreta Vincent D’Onofrio es lo único a lo que le doy un 5,0 en una serie que se merece un 4,5.

El Wilson Fisk de Daredevil no es un villano que hayamos visto antes. Es un tipo introvertido y vulnerable. Nunca usaría un traje blanco y un bastón como su versión cinematográfica o su versión en la serie animada de Spider-Man. Es alguien que no quiere llamar la atención. Su voz es un susurro carrasposo. Es la clase de hombre que se pone nervioso en una primera cita. Pero bajo esa superficie de vulnerabilidad real hay una fuente de ira. Fisk es un hombre que ha desarrollado modales elegantes para mantener su ira y su dolor en la raya. En las manos de Vincent D’Onofrio, Wilson Fisk habla y se mueve como si la ira y la locura que esconde estuvieran siempre golpeando la superficie, listas para partirla. Verlo es como mirar con atención una olla momentos antes de que empiece a hervir.

En una entrevista con Vulture, D’Onofrio habló de cómo los cómics de Frank Miller y David Mack fueron su principal influencia para construir al villano que se robó el show. “Ellos lo retrataron como más que un tipo malo; lo vieron como un hombre. Eso me ayudó mucho porque si lo hubiera interpretado como un tipo malo más, no habría sido interesante. En cambio, interpretarlo como un hombre –como tú o como yo– lo hizo humano e interesante”. Así como la historia del protagonista/héroe es importante, en Daredevil conocer el pasado y saber qué motiva al villano es igual de entretenido y cautivante.

Los creadores de la serie, Drew Goddard (Cabin in the Woods) y Steven S. DeKnight (Spartacus), lograron con éxito establecer paralelos entre Matt Murdock y Wilson Fisk. Los dos son sobrevivientes de infancias duras que me habrían puesto a mí a llorar cada 5 minutos si tuviera que vivirlas. Los dos nacieron y crecieron en Hell’s Kitchen, un barrio de Nueva York famoso por lo peligroso que es. Los dos actúan por fuera de la ley. Los dos quieren lograr un cambio y mejorar su barrio de la forma que creen que es la correcta. El villano y el héroe tienen planes muy distintos para lograrlo (uno con la gentrificación del barrio y otro dándole en la jeta a cualquiera que se le atraviese) pero lo importante es que entendemos a cada uno.

Muchas veces los escritores de series o películas olvidan mostrar la parte humana de los villanos. En ese aspecto esta serie le gana a Guardians of the Galaxy, Thor: The Dark World y The Incredible Hulk. En casi todas las películas de Marvel, el villano es malo porque… porque sí. Nunca entendemos realmente por qué Ronan the Accuser, Malekith o The Abomination hacen lo que hacen ni por qué los protagonistas de las películas deberían tenerles miedo. La maldad es gratuita, sin justificación y sin explicaciones que nos hagan conocerlos de verdad. Por eso son villanos olvidables. Por eso ninguno de ellos es lo más chévere de las películas en las que salen. En cambio, los malos que se quedan grabados y que se convierten en favoritos de los fanáticos, como Loki, son los que conocemos, a los que les entendemos el malgenio o la locura. Wilson Fisk es un buen villano no porque le complique la vida a Daredevil sino porque tiene una personalidad real y un plan que no es destruir a la ciudad o al planeta con la excusa perezosa de “eso es lo que los malos hacen”.

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La ilustración de Fisk la hizo Carolina Urueta. En su tumblr hay muchas cosas que ha hecho. Entren y conviértanse en fans, como yo.

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